En el principio Dios creó el mundo, y lo que creó fue muy bueno. Y Dios creó al hombre a su imagen, así al hombre como a la mujer.
Después de la creación del mundo, los seres humanos vivían en harmonía con Dios. Tenían un contacto directo con Dios. Podían hablar con Dios, como con un padre benévolo. El mundo, que Dios les había creado, era un paraíso. No había sufrimiento alguno.

Si quiere, puede leerlo en la Biblia
en Génesis, capítulo 1 y 2.